martes, septiembre 28, 2010

La Autocrítica, El Autojuicio, La Autocondena

El peligroso juego del autojuicio negativo y la autocondena es una de las causas mayores de sufrimiento fisico y emocional.

Hasta que nos hagamos conscientes de la verdad en nosotros, sin escondernos o avergonzarnos de quien somos, seguirán eludiéndonos la libertad, la paz y la alegría interior.

Cada vez que juzgamos negativamente cualquier aspecto de nosotros mismos –nuestras cualidades mentales, nuestras actitudes emocionales o nuestra apariencia física,  inmediatamente todo el sistema del cuerpo-mente (que es esencialmente carga emocional positiva) se pone en «estado de alerta», porque le estamos diciendo que tiene algo errado o equivocado. Simultáneamente, todo el sistema empieza a buscar en su banco de datos –la memoria celular– algo del pasado que sintonice con lo que acaban de decirle que está equivocado en él, ya sean memorias de esta ida, o vieja información genética, a veces hasta incontables generaciones atrás.

Cuando el «barrido» encuentra esa información, ésta es «resucitada» y traída al presente en forma de evidencia de que es cierto que «hay algo errado en mí ».
La curación es un proceso natural automático, así que cuando esa vibración ocurre, se espera el apoyo del resto del sistema, especialmente de la mente racional, puesto que es ella la que habitualmente toma las decisiones. Sin embargo, en nuestra civilización, la mente no está preparada para tratar con memorias celulares o ancestrales, porque su programación no tiene información al respecto.

En síntesis, cada vez que te dices que hay algo equivocado en ti, estás creando la posibilidad de que la enfermedad o la infelicidad humana sea «resucitada» de los archivos atávicos.

Auto-juicio negativo: un lento suicidio
Lynn Grabhorn describe muy claramente estos procesos con estas palabras: «La auto-condenación, cualquiera sea su forma, es un lugar cómodo para estar cuando no queremos tomar ninguna responsabilidad sobre nuestra vida. Podríamos meditar, orar, cantar, utilizar cristales e incienso, hacer ejercicios especiales, utilizar afirmaciones proclamando nuestra divinidad por siempre; sin embargo, mientras nos juzguemos a nosotros mismos, el poder interno y la liberación serán nada más que palabras. No hay ninguna manifestación o deseo que se pueda llegar a cumplir mientras estés en estado de desaprobación de ti mismo. Ninguna abundancia, bienestar interno, ni buena salud, y muy poca alegría podrás esperar."

Artículo de Luis Díaz: Creador de la Liberación de la Memoria Celular 

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