lunes, agosto 02, 2010

Cómo Enfrentar La Pérdida de Seres Queridos

El dolor, a veces, tiene poder curativo. Para los expertos, puede ser una experiencia transformadora; hay que conectarse con la tristeza.

El dolor causa problemas físicos, emocionales y espirituales. Pero intentar evitarlo trae peores consecuencias a largo plazo.

Con la amenaza constante del borrón, la negación, el ocultamiento y los malentendidos, el duelo resiste, firme, en un mundo donde cuesta animarse a trabajar con el propio sufrimiento y entender que la pérdida es mayor cuando no se nombra. El proceso que se inicia con la muerte de un ser querido constituye el cable de conexión más directo con la propia finitud. El duelo no es una enfermedad, pero duele hasta las entrañas. Cíclico -algunos días se está bien, otros mal-, resulta más tolerable cuando se comparte con pares o con seres queridos.

Hijos que pierden a sus padres, mujeres a sus esposos, maridos a sus mujeres, padres a sus bebes, chicos a sus compañeros de escuela... El duelo es diferente en cada caso, pero el ser humano siempre deberá lidiar -según explican las licenciadas Silvia Alper y Diana Liberman, del Centro Especializado en Terapia de Pérdidas (Cetepe), miembro de la Association for Death Education and Counseling (Adec)- con esta idea: "La muerte se lleva lo que no hubo, porque la historia que construimos con la persona que físicamente ya no está siempre queda."

SUEÑOS ROBADOS
En un mundo que corre, esconde, reemplaza (se murió el perrito, compremos otro), las frases hechas están a la orden del día: El tiempo cura todo ; Que los chicos no te vean ; Mi abuelito me mira desde el cielo; Mi papá se fue de viaje; Y bueno…vivió mucho y bien, ¿qué más se podía esperar?. Sin embargo, "el tiempo curará las heridas”, si en ese lapso una persona trabaja para recuperarse; los chicos deben saber que un adulto sufre por el dolor de una pérdida; hay que tener cuidado con las respuestas como la relacionada con el abuelito y el cielo porque esa mirada puede convertirse en persecutoria; lo mismo con la idea del viaje, porque un niño puede estar pendiente del regreso -dicen las psicólogas-. Además, la muerte siempre duele, y no sirve pensar “que un ser querido ha vivido muchos años para consolarse". Sea cual fuere la causa de la desaparición, el dolor de los vivos "nunca cede si se lo niega".

Por definición, el duelo es "un proceso psicológico normal que se pone en marcha frente a una pérdida, entendiendo ésta no sólo como la muerte de un ser querido, sino como la ruptura de un equilibrio que se produce ante la desaparición de un vínculo, una situación o un objeto que nos fortalece y que amamos".

Esta nueva situación crea "una sensación de caos. Causa malestar físico (dolor abdominal, de cabeza, opresión en el pecho), cognitivo, emocional y espiritual. Nos roba los sueños. Lo que creíamos ayer, hoy no se sostiene. Mientras el mundo externo sigue, el propio se detiene", describe Alper.
Pero lo que no debe detenerse es la tristeza, el enojo, la ansiedad que provoca la pérdida: "Llorar es bueno, y la ansiedad mal manejada se enquista. Un 30% de los duelos no resueltos termina en ataques de pánico", dice Alper.

¿Qué significa resolver? El camino del duelo tiene etapas: "En la primera, se trata de aceptar la pérdida: el otro ya no está físicamente. Luego, aparecen diferentes emociones: bronca, impotencia, ansiedad y miedo” -relata Liberman, que con su colega trabaja con grupos de personas en duelo-. En una tercera etapa, se piensa en cómo hacer las cosas que hacía la persona que ya no está (por ejemplo, las tareas que tenía asignadas en la pareja) y, si se logra, su autoestima crece.
La última etapa es la de la aceptación de que el otro no va a volver. Aparece la posibilidad de colocarlo en un lugar interno y de hacer proyectos con la vida y los vivos".

LOS NIÑOS QUIEREN SABER…
El duelo puede tornarse complicado cuando, al cabo de un año o un año y medio, las personas no logran construir un mundo propio ni dejar de referirse a la persona que ya no está con ese dolor inconsolable que se siente cuando la muerte recién ha acontecido: "La resolución del duelo no tiene que ver con despedirse, sino con modificar la relación con el otro encontrando para él un espacio en el corazón -aclaran las psicólogas-. El duelo es complicado cuando la muerte no se acepta y la vida se vive como si el otro continuara vivo".

Con respecto a los niños, "hay que decirles una verdad que puedan escuchar. No es bueno evitar el tema ni llenarlo con ideas como la del viaje, que nada tienen que ver con la realidad".
El problema es que en nuestra cultura "no hay un acercamiento al tema de la muerte desde la escuela. Ni padres ni maestros saben cómo explicarlo y muchos chicos presentan síntomas que luego desembocan en enfermedades o accidentes porque los mayores tratan de esfumar el dolor pensando que así los benefician".
Ciertos rituales ayudan a sobrellevar el duelo: "Tres chicos de una escuela fallecieron en un accidente. Trabajamos con sus compañeros y decidimos plantar un roble, como homenaje; también armamos una caja en la que se guardaron recuerdos", cuenta Liberman. Tener a mano una foto con la imagen de la persona que ya no está, y dirigirse a ella con la mirada o la palabra es otro de los rituales que pueden proporcionar alivio.

"Hay que escapar de dos mandatos sociales: la presión para descartar el sufrimiento (mensaje que suelen recibir los deudos), y la propuesta casi maníaca de tener que salir y divertirse porque, al fin y al cabo, La vida es tan corta.. ."
Dijo Sigmund Freud a comienzos del siglo pasado: "La única manera de olvidar es recordar". En otras palabras: la única manera de salir del duelo es entrando en él.

ENFRENTAR LAS PÉRDIDAS
Silvia Alper
"El dolor es tan natural como el amor. Pero nos enseñan a evitarlo, y eso va en contra de la resolución del duelo."
Diana Liberman
"El tiempo cura el dolor si las personas trabajan para recuperarse. Y un duelo es complicado cuando se estanca."

CÓMO AYUDAR A UNA PERSONA EN DUELO:
- No consolarla comparando su pena con otras peores, porque la suya es única e intransferible.
- Tolerar su enojo y permitirle llorar.
- No pedirle que olvide. Las personas no deben olvidar, sino encontrar una manera de recordar en paz.
- Respetar que, por un tiempo, no pueda compartir momentos divertidos.
- Evitar decirle frases como: “Fue lo mejor que podía pasar” , “Sé cómo te sientes” u “Olvídate y sigue adelante” . Sólo preguntarle cómo se siente hoy.
- Ofrecerle una colaboración específica, como la realización de un quehacer del hogar.
- Abrazarla, tocarla y decirle que se la podrá acompañar en el camino árido del duelo.

Por Valeria Shapira
De la Redacción de LA NACION

3 comentarios:

IVAN CARDONA dijo...

El libro ¿COMO ENFRENTAR LA PERDIDA? es lo mejor para estos casos, lo distribuye las Librerías del Minuto de Dios. www.enfrentandolaperdida.blogspot.com

IVAN CARDONA dijo...

El libro ¿COMO ENFRENTAR LA PERDIDA? es lo mejor para estos casos, lo distribuye las Librerías del Minuto de Dios. www.enfrentandolaperdida.blogspot.com

Mercedes dijo...

Hola Iván, he entrado en tu blog y me he encontrado temas estupendos y muy bien enfocados desde tu perspectiva. Sigamos en el camino.

Estoy segura que tu libro será un canal de mucha luz para personas que están pasando por este tipo de situaciones.

Éxitos y Salud!