martes, noviembre 20, 2007

Ser Humilde Es Ser Buena Persona


Ser humilde es ser simple de corazón no es sinónimo de debilidad ni pobreza.

El ser humilde confiesa sus defectos no se avergüenza por ellos y, se excusa ante sus semejantes.

Sabe disculparse no sólo por cortesía y respeto sino para no repetir sus errores y modificar sus desvíos.

Obra sin hipocresía ni dobleces, vive alejado de la soberbia enfermiza y en él habita la modestia saludable.

Se muestra a cara descubierta y se brinda sin egoísmo. La naturaleza vibra en él con sus cualidades de entrega atento y diligente sabe estar dónde lo necesitan.

No invade ni se entromete cuando presiente que el espacio se estrecha, se retira sigilosamente.

Es templado. Dotado de entereza y vocación de escucha.

Ayuda sin mirar a quién. No selecciona ni discrimina.

No hace distingos ni acopia trofeos. Tampoco hace gala de sus logros.

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Es de la escuela de la "Espontánea naturalidad".

El ser humilde sabe que la Vida es un regalo.

Disfruta de ella con sencillez y optimismo.

Es fuerte como un roble y sensible como un niño.

El ser humilde es un profundo observador y amante embelesado de su entorno.

Su canasta rebalsa de buenas nuevas siendo emisario de armonía.

Cuando el dolor lo roza emerge como el ave fénix.

Peregrina por la vida procurando alimentar, con su fe y esperanza, a los caídos y a los desesperanzados.

El ser humilde transita sin ser visto y construye sin demostrar.

Acepta y quiere a todos por igual.

No necesita adornarse con oropeles Nace coronado con una aureola angelical.

Es un triunfador de la Vida.

Llega a la meta aunque éste no es su real propósito pues... su estadía en el Mundo es estar profundamente agradecido.

Ser Humilde es saludar con la sonrisa de la Paz y la bonanza del corazón.



Por sobre todas las cosas...



SER HUMILDE es SER BUENA PERSONA

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